miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA LENGUA, COMO TEMPLO DE PLACER


Fuente (Editada): reportero24.com


Es verdad que algunos la utilizan para insultar y hablar estupideces  en canales de televisión o radio, pero los que saben cositas entienden que la lengua representa, además de la mejor compañera a la hora de comer, un instrumento infalible para brindar y alcanzar placer.

“Ya en estas épocas avanzadas de la humanidad, a uno le extraña que esta técnica de obtención de placer tan antigua sea al mismo tiempo tan desconocida”, Nos comenta Carmen Nieves Tremont, médica y sexóloga, cuya especialidad desde hace 18 años es escuchar a parejas con conflictos sexuales.

Bésame, bésame mucho, como dice la canción…

 …“El cunnilingus, como se lo conoce técnicamente, constituye lo que normalmente denominamos sexo oral para la mujer. Una experiencia única, no tanto por lo placentero sino porque en muchos casos es el acto que abre las puertas a lo que será la penetración en sí.  Lo que vendría a ser la segunda fase del goce sexual”, apunta Tremont, diferenciándola de la felación o sexo oral para el hombre.

Manjar preferido del Kamasutra, la biblia del sexo lo describe como “el acto sublime” de usar la lengua y la boca para chupar y lamer la zona vaginal y el clítoris. Se ha dicho que las mujeres que disfrutan con el sexo oral generan un vínculo emocional gracias a la intimidad del acto, además de sensaciones a veces más placenteras que la penetración.

Un estudio realizado en 2003 por The Women’s Sexual Health Foundation, de Estados Unidos, con preguntas sobre hábitos sexuales a 2.130 mujeres en universidades de Nueva York y Pensilvania, señala que apenas 37% de las consultadas incluían como menú principal el sexo oral en sus relaciones.

Pero, el mismo trabajo halló que 97% de ese 37% de chicas que amaban tal experiencia confesaban obtener “los mejores orgasmos de su vida” a través del cunnilingus.

Una leyenda extendida, no comprobada aún por historiadores, sostiene que el sexo oral era practicado en la antigua Grecia y Egipto.  Se dice que Cleopatra desarrolló una técnica con trucos que elevaba al punto más alto del placer a mujeres y hombres.

Tremont apunta un hecho curioso alrededor del cunnilingus: Es increíblemente alta la cantidad de miedos y prejuicios se interponen en muchos hombres para abordar esta práctica, aún cuando se trate de hacérselo a su propia pareja, según ella afirma, es comprensible que esto ocurra porque la vagina llega a convertirse en un depósito de gérmenes, esto cuando la mujer en cuestión, es algo descuidada con su higiene”.

Apunta que algunos tipos de herpes y otras enfermedades sexuales son fáciles de contagiarse por esa vía, aunque también sostiene que hoy es muy difícil que una mujer no le preste atención a una de las zonas más preciadas de su organismo.

Una vez vencidos los temores, el cunnilingus es prácticamente como pasar por la casilla de GO en un juego de Monopolio, y tener todavía el privilegio de otro turno para lanzar los dados.

Tremont se atreve a brindar un consejo a los hombres y mujeres, y este es que: Ninguna mujer es igual a otra y así también una vulva no es igual a otra. “Depende de la conformación física de la mujer y de que su clítoris esté más o menos visible, dándose, todas estas situaciones, ese máximo de placer podrá alcanzarse de una u otra manera”.

En todo caso, la reacción de placer puede confirmar que se está en el lugar adecuado. Si no se está seguro, haga como quien está perdido en una ciudad desconocida y no dispone de un GPS: pregunte hasta que ambos lleguen a la zona más excelsa y disfrutable del placer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario