En
todo el oriente se respeta y venera la juventud y se celebra el hecho de que
una persona mayor aún pueda mantener relaciones sexuales, aunque sea sin
eyaculación, porque consideran que, si no es para tener descendencia, sobre
todo el hombre debe guardar su simiente para si mismo ya que esta, es energía
vital en su estado más puro.
Lo cierto es que vale la pena saber que disfrutar de
una buena sexualidad nos permitirá aspirar a ser más activos, vernos más
jóvenes y transitar más felices durante el día a día.
Hay
parejas que se asustan debido a que después de los primeros años de matrimonio
la frecuencia sexual disminuye y al suceder esto llegan consigo, los
consecuentes problemas de relacionarse en pareja y la baja autoestima, pero,
tras los reveladores estudios científicos el verdadero motivo de la
preocupación debería radicar en la pérdida de los beneficios para la salud que
acarrea la falta de sexo.
Existen
una serie de bondades emanadas de una buena vida sexual, y es que, además del
placer y sus naturales connotaciones eróticas, la excitación sexual y el
orgasmo pueden: mejorar la capacidad
respiratoria, beneficiar el sistema cardiovascular, contrarrestar la depresión
y la ansiedad, ayudar a aliviar dolores, proporcionar flexibilidad, fuerza y
tono muscular, disminuir los síntomas asociados a la menstruación, la artritis
e inclusive los causados por la osteoporosis.
¿Y CÓMO SUCEDE ESTO?
El
proceso se logra debido a que en el acto sexual son liberadas una serie de sustancias
bioquímicas que favorecen las posibilidades de lograr una vida más larga y
saludable. ¡Todo nace a partir del deseo sexual!
A medida que aumenta la excitación el organismo
secreta endorfina, una sustancia asociada a la sensación de placer que alcanza
su máxima expresión durante el orgasmo.
Durante
esta fase, la mujer libera ocitocina, sustancia responsable de las
contracciones uterinas. A nivel cardiovascular se observa un aumento de las
pulsaciones del corazón y mayor flujo sanguíneo, principalmente hacia la región
genital que tiende a llenarse de sangre y dilatarse para el coito.
¡LA CIENCIA LO APOYA!
Hace
sólo diez años no se sabía a ciencia cierta sí eran correctas las afirmaciones
en cuanto a las bondades del sexo. Éste fue el gran cuestionamiento de un grupo
de médicos, encabezados por el doctor George Davey Smith y sus colegas de la
Universidad de Bristol (Reino Unido).
Hasta ese momento la relación entre el sexo y la
mortalidad se había estudiado muy poco. Sin embargo, algunas indagaciones
iniciales habían sugerido que quizás existía una conexión entre los orgasmos y
la longevidad.
Motivados
por descubrir las bases científicas que confirmaban tales aseveraciones el
equipo se dispuso a trabajar. Un estudio que incluyó a 918 varones ingleses de
entre 45 y 59 años de edad. A todos se les hizo una historia clínica, un
chequeo médico y se les preguntó acerca de la frecuencia de su actividad
sexual.
Tras diez años de seguimiento de la vida sexual y del estado de salud de cada uno de los participantes, se concluyó que cuanto más alta era la "frecuencia orgásmica" más probabilidades tenían de estar saludables y que la probabilidad de morir era un 50 por ciento menor entre los hombres que mantenían relaciones sexuales por lo menos dos veces a la semana, en comparación con los que lo hacían una vez al mes máximo, pues estos eran mucho más proclives a sufrir de enfermedades.
Tras diez años de seguimiento de la vida sexual y del estado de salud de cada uno de los participantes, se concluyó que cuanto más alta era la "frecuencia orgásmica" más probabilidades tenían de estar saludables y que la probabilidad de morir era un 50 por ciento menor entre los hombres que mantenían relaciones sexuales por lo menos dos veces a la semana, en comparación con los que lo hacían una vez al mes máximo, pues estos eran mucho más proclives a sufrir de enfermedades.
Y PARA TERMINAR...
Por
otra parte, el profesor Manuel Castillo, catedrático de la Universidad de
Granada (España), señala que el ejercicio sexual es el tipo de actividad fisiológica que más influye positivamente en el
ánimo y en el bienestar de la persona.
Por
lo tanto, quienes tienen una actividad
sexual satisfactoria cuentan con una mayor esperanza de vida, según el
académico el sexo mejora el sistema
inmunológico, previene el desarrollo de las enfermedades y tiene un efecto
analgésico que ayuda al individuo a resistir mejor el dolor.
Hay
otros estudios que respaldan estas afirmaciones. Por ejemplo, la del psicólogo
David Weeks, investigador del Royal Hospital de Edimburgo (Escocia), que concluyó que la actividad sexual es una
terapia antiedad.
Weeks
llegó a esas conclusiones luego de entrevistar a 3.500 personas que lucían más
jóvenes de lo que eran en realidad, el profesional determinó que hacer el amor al menos tres veces por semana
alarga la expectativa de vida en un promedio de diez años o más.
Siendo
así las cosas, seguramente te estarás preguntando: ¿Qué tanto quieres vivir?..

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