El sexo tántrico en seis pasos pausados
Respiración,caricias,besos, penetración,eyaculación contenida y clímax, primeras lecciones
1- Respiración. Hagan ejercicios juntos para iniciar y relajarse. ¿Cuántas veces la relajación es el mismo orgasmo, cuando en realidad puede ser el preámbulo y se disfrutaría así desde el inicio con intensidad?. Siéntate frente a frente a tu pareja y respiren en forma pausada y sincronizada. Cuando tú exhales, él inhalará. Cierra los ojos y siente cómo la energía va recorriendo tu cuerpo. Concéntrate en la meditación de la respiración.
2- Caricias. Frota alguno de los aceites o bálsamos y masajea a tu pareja con movimientos lentos, suaves y de preferencia con la yema de los dedos. Explora todo su cuerpo. Acaríciense durante un largo tiempo, descansen, y vuelvan nuevamente. Son muy útiles y deliciosas también las plumas (que puedes encontrar en cualquier sex shop) para recorrer el cuerpo de tu pareja. Recuerda que no hay prisa.
3- Besos. Recostados o sentados, mírense a los ojos y bésense. Descubran nuevas sensaciones en el beso. Recorre con los labios la piel de tu chica. Pueden tocar sus genitales apenas con los labios, ¡¡sin prisa!!
4-Penetración. Descansen, respiren lentamente y aunque estén sumamente excitados, hagan todo de forma lenta, esto volverá más delicioso el momento del éxtasis. La primera penetración debe ser estática. El pene deberá quedarse inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose, besándose y sintiéndose de manera suave. La vagina estará relajada, pero vibrante y cada vez más caliente, mientras que el pene deberá estar en esta misma sensación. Penetra, jueguen y descansa. Lo ideal, según los Tantristas, es que este paso dure al menos media hora. ¿Imposible? No. Se puede. ¡Inténtalo!
5- Eyaculación contenida. Claro que tu primer deseo, después de estar sumamente excitado, será eyacular y buscar el orgasmo de inmediato. Aquí es donde debes aprender a controlar tu erección (¡aprende a Sting que ha tenido jornadas de ocho horas de sexo tántrico!) y evitar ante todo la eyaculación. Si esto pasa vuelve a la respiración y a las caricias suaves. Controla tu energía, no que ella te controle a ti. En todo caso tú o ella pueden apretar con dos dedos la zona del perineo, que queda entre el escroto y el ano, para evitar la eyaculación.
6-Clímax. El clímax no viene justamente en la eyaculación, sino que se alcanza alrededor de dos, tres o hasta cuatro horas después de muchísimas caricias y besos tántricos. Estarás cansado en algunas ocasiones, pero el placer delicioso y sutil te aseguro que no te dejará dormir y querrás más y más. Ya que ambos estén en total excitación y se hayan dejado llevar por toda cantidad de sensaciones, podrán llegar al coito, lenta y suavemente, hasta que se produzca el orgasmo y éste los llene de energía sanadora por todo el cuerpo y no sólo en los genitales.
Posiciones más prácticas del sexo Tántrico:
Frente a frente. La pareja está sentada en la cama o el suelo con los brazos atrás para apoyarse. Se realiza una penetración lenta y con movimientos circulares. Ella puede separar un poco más sus piernas. Desde esta posición, hay que intentar que el movimiento sea lento, nada desesperado y siempre conscientes de la energía sexual que circula y que invade cada rincón del cuerpo.
La posición del misionero. El hombre está sobre la mujer. Él es quien tiene el control del movimiento y de esta manera será más fácil que pare cuando sienta que eyaculará.
La mujer sobre él. Ella deberá controlar el movimiento y girar el pene dentro de su vagina de forma circular. Debe sentir cómo lo recorre y cómo él comparte su éxtasis.
La mujer acostada boca abajo y el hombre encima acostado. Esta es una de las formas en que la eyaculación puede pararse de inmediato porque el movimiento es muy lento debido a la incomodidad de la postura. La desventaja es que en esta posición, no hay demasiado contacto visual ni táctil.
¿Cómo controlar la eyaculación?
Controla la respiración: Se dice que si la respiración para, el semen también lo hace, así que cuando creas que estás por eyacular, detiene la respiración por algunos segundos y respira lentamente de nuevo. Será difícil al principio pero para nada imposible.
Al principio de la práctica del sexo tántrico, el hombre es quien debe controlar los movimientos, así le será más fácil parar cuando él lo crea necesario.
Lo mejor es la penetración estática, un tiempo en el que la quietud y la energía sexual los lleve a lugares hasta el momento desconocidos.
Presiona la zona del perineo (entre los testículos y el ano) para detener la salida del semen y seguir disfrutando. En el sexo tántrico se prevé que esta práctica se haga al menos seis veces. Si crees que vas en la segunda y no puedes más, no te preocupes, estás iniciando y tampoco debes presionarte. Poco a poco tendrás más control sobre tu cuerpo, sensaciones y energía.
Si el momento ha llegado y ya no puedes parar entonces disfrútalo no tú solo, sino junto con ella y siente cómo tu energía se funde en ella y la de ella llega a ti. Ese es uno de los objetivos básicos del sexo tántrico.
Neotantrismo.
Las técnicas del 'neotantrismo', que conciben las relaciones sexuales como una fuente de salud, triunfan en EEUU.
La técnica se llama karezza, y exige una pasividad casi absoluta en el hombre y en la mujer, sentados y acoplados frente a frente, respirando como si fueran uno, en actitud meditativa, y moviendo únicamente el músculo del amor.
La pionera en el arte de la karezza fue la ginecóloga Alice Bunker Stockham, que trajo a Estados Unidos las técnicas tántricas de la India en el siglo XIX y supo utilizarlas con fines terapéuticos en sus pacientes occidentales.
Según Bunker y sus discípulos, la práctica de la karezza (de caricia, en italiano) no sólo estrecha el vínculo emocional en las parejas en crisis. También tiene efectos beneficiosos para la salud, sirve para recargar energía y puede conducir incluso -si la sesión se prolonga a una hora- a un estado sensorial de puro éxtasis.
Con el auge del neotantrismo en Estados Unidos, las prédicas de la doctora Stockham vuelven a estar muy en boga entre los terapeutas que defienden una fusión de la ciencia occidental con tradiciones milenarias de Oriente. Desde esta óptica, hacer el amor va mucho más allá de la pura relación carnal y puede ser un maná de salud y longevidad, o incluso convertirse en un vehículo de iluminación.
La meditación, la visualización, la contemplación o la apertura de los chakras (canales de energía) son algunas de las técnicas que introduce el neo-tantrismo en las terapias de pareja. «Puede llegar a convertirse en un camino espiritual, o puede simplemente reavivar la pasión y ayudarte a mejorar tu vida sexual», confiesa Val Sampson, autora de Tantra: The Art of Mind-Blowing Sex, el libro que ha contribuido a una nueva fiebre en los dos últimos años.
Sampson admite que para ella, como para la mayoría de los occidentales, el tantra llega como una especie de revelación: «Uno no se imaginaba antes que podía existir otra manera de afrontar la vida sexual, dándose tiempo el uno al otro, poniendo la cabeza y el corazón, buscando afanosamente la alquimia en la pareja».
Del tantrismo pasamos al taoísmo, y le tomamos la palabra al norteamericano Daniel Reid: «Las relaciones sexuales son la principal manifestación de los principios del Ying y del Yang». Reid, autor del popularísimo El Tao de la salud, el sexo y la larga vida, nos adentra en el reino de los tres tesoros (esencia, energía y espíritu) y nos invita a hacer la conexión insospechada entre sexo, salud y vida interior.
Las relaciones sexuales se convierten así en el cultivo dual . El coito es un intercambio mutuo de esencia y energía, y también un manantial de salud, complemento necesario de la dieta, el ejercicio y la respiración.
Ahora bien, el yoga sexual taoísta exige una gran disciplina, sobre todo en el hombre, que ha de convertirse en maestro consumado en el arte de la retención. El semen es esencia, advierte Reid, y las fugas incontroladas hacen que el hombre pierda su vitalidad (no así la mujer, capaz de preservar mucho más fácilmente su energía). Los taoístas recomiendan pues a los hombres que aprendan a sacarle jugo al proceso y se entrenen para destilar el orgasmo sin necesidad de llegar a la eyaculación. «Cuando el sexo es practicado según los principios del Tao, más que ser una prueba agotadora se convierte en una fuente inagotable de energía, en un pozo que jamás se seca», advierte Daniel Reid.

Sobre cómo utilizar el taoísmo y el tantrismo para potenciar la conexión en la pareja nos habla también Michelle Pauli, autora de Sex with Spirit. No hace falta abrazar ningún credo esotérico, ni cuadrar la postura del loto, ni correr la maratón del kamasutra, advierte Pauli... «Basta con reconocer la conexión entre cuerpo y mente en uno mismo, y aceptar esa misma dimensión en el otro para convertir el impulso sexual en pura energía».
Tu cuerpo es tu templo... Contra las acendradas creencias cristianas, que levantan un muro entre lo sagrado y profano, la meta última del tantra es la fusión de los dos reinos. A final y al cabo, el acoplamiento entre del dios Shiva y su consorte Shakti es la chispa que hace girar el Universo...
El tantrismo es un culto antiquísimo que se remonta a las sociedades tribales en la India y que nos ha llegado a través del filtro del hinduismo y del budismo. En los años 60, en plena revolución sexual y en medio de esa oleada de misticismo oriental que sacudió a la sociedad norteamericana, se acuñó el término del neotantra.
El gurú Osho supo finalmente adaptar el concepto a las mentes occidentales con su particular fusión de tantra y psicoterapia. Decenas de discípulos han seguido sus pasos en Estados Unidos; entre ellos, la psicóloga Jenny Wade, autora del recién publicado Trascendent Sex, que nos invita a entrar en «una nueva dimensión que va más allá del sexo y que convierte el hecho de hacer el amor en un modo de conectar con el orden del Universo».
Así que con todo esto dicho...¿Se animan a intentarlo?, ojalá que si. Nos despedimos hasta la próxima y como siempre...just relax and enjoy!!!